- Qué penita lo de la chica que anunciaba los votos de Portugal. Hasta los que tenían el acento más cerrado no la liaban con el inglés. Pero llegó la de Portugal, que tenía que decir más o menos 25 palabras en total, y la cagó. "Eight points GOES to bla bla bla". No era un error del momento. También dijo "10 points GOES to ..." y "12 points GOES to ...". Luego que si nos sobramos con los portugueses.
- Uribarri se parecía al locutor envidioso del sketch de Martes y Trece. "No si ahora puntuarán a Turquía... No te jode!"
- Vaya fusilada que hicieron la griega y la ucraniana de las coreografías de Beyoncé. Al menos la ucraniana lo hacía en plan más cerdaco. La de Grecia se parecía un montón a Eliza Dushku, que creo que ahora se ha puesto gorda.
- Qué increíblemente fake era la ucraniana. Llevaba más aceite corporal encima que Hulk Hogan y el Último Guerrero juntos. Además, la hot b*tch de la noche era la armenia, por más que digan. Y la canción no era tan barata.
- Se ha abierto una brecha insalvable entre lo que se considera vestir bien/moderno en Europa y Estados Unidos. Y es a favor de Estados Unidos. La moda Eurovisión es un poco como la moda de los presentadores garrafón de Telecinco: camisas ceñidas, corbatas estrechas y todo bastante fake. Ejemplos claros: el gayer del programa de Ana Rosa y el calvo de por la tarde. Asco.
- Al final ganó el "Congratulations for a wonderful show" al "Congratulations for an amazing show" en los los speech de los que anunciaban los votos. Y los presentadores principales decían gracias como si tuvieran algo que ver. En ninguna gala pinta menos el presentador que en Eurovisión.
- Creo que no menos del 40 por ciento de los cantantes y sus séquitos están encocados cuando llegan las votaciones. El entusiasmo cuando les dan los puntos es demasiado desbordante. En general, da mucho asco el entusiasmo, alegría y buen rollo a piñón fijo de los concursantes de Eurovisión. Recuerda mucho a Borja Sisante, el personaje de Ernesto Sevilla. Todo así como muy falso.
Eurovisión es un concurso casposo, pero es un gran evento de la cultura popular. Eso es innegable. Y además su éxito respalda mi teoría de que hay cosas que son tan cutres que terminan por molar.
AGUR!